Qué es el suelo pélvico

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El suelo pélvico es un sistema de músculos y ligamentos que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior manteniendo en posición correcta y en suspensión la vejiga, el útero y el recto en contra de la fuerza de la gravedad.

Este grupo muscular se asemeja a una hamaca que sostiene en posición correcta cada uno de los órganos de la parte baja del abdomen (vejiga, útero y recto, en el caso de la mujer).

El debilitamiento del suelo pélvico provoca uno o varios de los siguientes trastornos: incontinencia urinaria de esfuerzo, prolapsos (caída de los órganos intrabdominales) y disfunciones sexuales.

La figura siguiente muestra los tres diafragmas bajos del suelo pélvico. Los músculos más superficiales se muestran en verde, los del diafragma urogenital en amarillo y el pubococcígeo en rojo:

suelo pelvico e incontinencia urinaria

Es ampliamente aceptado que el buen estado de cualquiera de las estructuras que forman nuestro cuerpo se traduce automáticamente en bienestar general físico. Este principio aplicado a un grupo muscular, y al suelo pélvico en concreto, implicado en funciones tan importantes como la sexual tiene una aún mayor dimensión.

Esta función sexual cada vez cobra mayor importancia en estos días y la forma de disfrutarla, tanto por parte de los hombres como de las mujeres, va evolucionando hacia un mayor conocimiento y disfrute sano por parte de los dos sexos.

Es igual de importante el papel que la musculatura del suelo pélvico en el ámbito social y de las relaciones humanas. Un buen tono muscular en el suelo pélvico se traduce en una correcta posición de las vísceras pélvicas; como mencionábamos anteriormente la vejiga, el útero y el recto.

Este correcto posicionamiento va a evitar que la principal función de contingencia se vea modificada, evitando de esa manera la aparición de posibles disfunciones del suelo pélvico tan molestas, como puede ser la incontinencia urinaria.

Qué son los ejercicios de Kegel

Los ejercicios de Kegel o ejercicios de contracción del músculo pubocoxígeo fueron desarrollados por el Dr. Arnold Kegel para sus pacientes en la década de 1940, exactamente en el 1948, principalmente para fortalecer los músculos del suelo pélvico.

Hasta ese momento, las mujeres, debían soportar como podían los rigores incontinencia urinaria (imposibilidad para la retención de la orina al reír, toser, estornudar o saltar) tras el parto, o bien pasar por el quirófano, lo cual tampoco era siempre una garantía de solución. Un panorama desolador.

El propósito de los ejercicios de Kegel es el fortalecimiento de los músculos de la zona pélvica y la mejora de la función del esfínter uretral o rectal. El éxito de los ejercicios de Kegel depende de la práctica apropiada de la técnica y un disciplinario cumplimiento del programa de ejercicios a diario.
Ejercicios de kegel y suelo pelvico
El músculo PC es el principal músculo del suelo pélvico y tiene una conexión nerviosa que alcanza el nervio pélvico, una ramificación que conecta el útero y la vejiga en la mujer. Si el músculo PC es fuerte, se convierte entonces en el mayor transmisor de energía.

Hay varias maneras de realizar los ejercicios de Kegel, pero todos se basan en contraer y relajar el músculo pubococcígeo o PC (también conocido como músculo del suelo pélvico) repetidas ocasiones, con el objetivo de incrementar su fuerza y resistencia, y así prevenir o evitar la incontinencia urinaria y otros problemas relacionados.

Ejercicios de Kegel durante y después del embarazo

Incontinencia urinaria y ejercicios de Kegel
El 45% de las mujeres padece incontinencia urinaria que es originado al debilitarse los músculos del suelo pélvico que mantienen firme la parte baja del abdomen como un arco protector flexible, ofreciendo el apoyo necesario para la vejiga, el útero y el intestino inferior.

A través del suelo pélvico pasan los conductos de salida al exterior de la uretra, la vagina y el recto. Es por ello que fortalecer los músculos del suelo pélvico te ayudará entre otras cosas a:

  • Evitar la incontinencia urinaria producidad por el peso del bebé sobre la vejiga durante el tiempo que dura el embarazo.
  • Facilitar producir menos desgarros en el parto (evitando una posible episiotomía) con menor dolor por tanto tras el mismo.
  • Aumenta la circulación sanguínea en la zona rectal, ayudando de esta manera a curar más rápidamente un posible desgarro o episiotomía reduciendo la posibilidad de posteriores hemorroides.
  • Evitamos el prolapso, es decir la salida de sitio, del útero, vejiga y otros órganos de la zona, tras el parto.
  • La vuelta a tus actividades cotidinas después del parto sin temor a la incontinencia urinaria o pequeñas perdidas de orina que se pueden producir la reír, toser, estronudar…
  • Un mayor incremento del placer sexual. Los ejercicios de Kegel son esenciales para la tonificación de los músculos vaginales ayudando a recuperar una vida sexual normal tras el parto.
  • La incontinencia urinaria aporta unas cifras impresionantes, afectando tras el parto a alrededor del 30% de las mujeres, y las molestas hemorroides a cerca de un 50% de las embarazadas. Ambos problemas pueden evitarse realizando los ejercicios de Kegel a diario.